No sé si realmente existe una forma de decir quién soy. Podría decir lo típico, las cosas básicas que se preguntan apenas conoces a alguien . . .

"Me llamo Laura Gentini, tengo 34 años, nací el 24 de marzo de 1982 en la Ciudad de Montevideo, Uruguay".

Pero, claramente, eso es sólo decirles mi nombre, mi edad y de dónde vengo. No refleja nada sobre mí, sobre mi forma de ser o sobre qué cosas me gustan, interesan o apasionan.

Tratar de describirme a mí misma es algo que me resulta muy complicado. No sé bien qué decir, por dónde empezar, qué contar . . . pero sé que una de las partes más importantes de un página es saber quién está detrás de ella. Aunque me resulte complicado poner en palabras quién y cómo soy, voy a intentarlo. No sé qué saldrá, pero si después de tantas idas y vueltas para encontrar las palabras justas logran tener una mínima idea de quién soy, me doy por satisfecha.

Entonces, ¿qué puedo decir sobre mí? Les puedo contar que soy una persona curiosa que necesita llenarse de cosas nuevas, aprender con cada paso, con cada persona que encuentro en el camino. Soy inquieta y aventurera, me encantan las cosas extremas y a veces, puedo ser bastante inconsciente. No suelo pensar demasiado las cosas y prefiero correr riesgos antes de que llegue el momento de tener que preguntarme "qué hubiera pasado si". 

Considero que mi cualidad más importante es ante todo, ser perseverante, lo que me convierte también en testaruda. Lo que quiero, lo tengo que conseguir como sea. Cueste el tiempo que cueste y sea de la forma en que sea. Si quiero algo, no voy a parar hasta conseguirlo, aunque eso signifique que me cataloguen como una completa cabeza dura. 

Pero todo lo que tengo de perseverante también lo tengo de impaciente y ansiosa. No sé esperar. Desde la impuntualidad hasta la desesperación por hacer cuentas regresivas eternas, todo complota contra mí para que los nervios lleguen a su punto culmine. A veces soy un poco exagerada, lo sé, pero es más fuerte que yo. No me gusta que jueguen con mi tiempo, como suelo decir mientras en mi vida rutinaria tengo que pasar más tiempo del que debería esperando por un ómnibus, por ejemplo.

Soy tremendamente ambiciosa y sé que puedo lograr lo que quiero, a corto, mediano o largo plazo. Por eso, tampoco me asusta decir que el gran sueño de mi vida es dar la vuelta al mundo. Podrán decir que es cliché, que es imposible, que es lo que quieren hacer todos pero el problema es que muchas veces el miedo a lo desconocido, a arriesgarse, a que las cosas no salgan como las planeamos es la que nos entorpece el camino. Yo quiero que mi proyecto de vida sea concretando mis sueños, no dejando que el miedo no permitan que sean más que sólo eso. Yo quiero que mi vida sea mis sueños hechos realidad.

También puedo decir que soy un poco romántica. Tanto, que a veces no puedo evitar enamorarme de los lugares. Me enamoro de las cosas grandes y extravagantes pero también de las pequeñas que suelen pasar desapercibidas.

Y lloro. Lloro mucho. Cuando estoy triste y enojada, pero también cuando algo me emociona o me hace inmensamente feliz. Tengo que admitir que quizás antes me daba un poco de vergüenza o algo así, pero ya no. Ahora, no me importa ni cuando, ni dónde ni con quien. Si quiero llorar, lloro porque lo considero una de las formas más puras, simples y naturales que tenemos para demostrar un sentimiento. Soy una auténtica llorona, si quieren adjetivarlo de alguna manera.

Soy extrovertida, sociable y amigable y, por qué no decirlo, bastante charlatana. Me encanta hablar, no puedo parar de hacerlo y lo hago en un tono de voz muy fuerte. Me gusta decir que es porque llevo la sangre italiana en las venas y tal vez un poco de eso hay. O simplemente, es mi forma de ser y aunque a veces puede resultar molesto escuchar a alguien que hable tan alto, a mí me gusta saber que siempre se me va a escuchar.

Esta soy yo. Soñadora, llorona, impaciente, charlatana, amigable, exagerada, testaruda, curiosa, romántica y ambiciosa; y espero lograr transmitir un pedacito de mí en cada experiencia, y así, invitarlos a conocer el mundo a través de mi mirada.

Foto: © Mónica Berlingeri